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Una vuelta de tuerca más en la responsabilidad de los hoteleros: la sanitaria.

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          Muchos de los brotes y enfermedades aparecidas en turistas que se alojan en establecimientos hoteleros hasta ahora quedaban en el ámbito de la responsabilidad estrictamente personal o en la de los servicios médicos que los asistían.

          Por ejemplo, si algún medico atendía a un turista por un cuadro de gastroenteritis o de tipo respiratorio o por una intoxicación, o por una gripe o cuadros similares que no parecieran responder a un brote al uso, como son los habituales de salmonelosis, en los que la aparición de casos es brusca, el médico no suele declararlos como brote asociado a un establecimiento, y, por tanto, pasan desapercibidos. Sin embargo, esto está cambiando. Pequeños brotes o determinadas enfermedades transmisibles a las que hasta ahora la responsabilidad era de los servicios médicos, la forma en que se adquieren y transmiten empiezan a hacer que los establecimientos sean responsables de tomar todas las medidas que lo prevengan o controlen. Se habla de protocolos POSID (POLICY OF PREVENTION OF SPREAD OF INFECTIOUS DISEASES), que se han combinado con otros aspectos de Compliance Penal en una nueva vuelta de tuerca en el concepto de Responsabilidad Social Corporativa.

          El Sistema de vigilancia sanitaria en España y en Canarias no contempla de forma regular el registro y control de enfermedades cuya forma de inicio y aparición no responde al clásico brote. Como son los casos que van a pareciendo en forma de cluster o brotes pequeños o, aparentemente no graves, como pueden ser; norovirus, listerias, campylobacter, adenovirus, virus de la gripe, legionela, cryptosporidium, …, muchas de ellas potencialmente mortales.

          Estas son pasadas por alto por nuestro Sistema Sanitario, pero no por entidades interesadas de otros países que aprovechan esta falta de rigor para mezclar casos reales con otros ficticios para obtener beneficios. Aunque las tasas no son muy altas, los sistemas de vigilancia epidemiológica británicos confirman más casos de los que nosotros detectamos.

          Proponer actuar preventivamente no es tan fácil. Se requiere un gran conocimiento de lo que se quiere prevenir y organizar la cadena de detección y de contención de estas enfermedades. Éstas pueden afectar a los clientes, pero también a los trabajadores,

¿cómo se puede controlar desde recepción quién va al médico o quien tiene una enfermedad que puede transmitir al resto de clientes? ¿tiene responsabilidad un cliente que teniendo una enfermedad transmisible no la comunica e infecta a los demás? ¿Cuál es la responsabilidad del establecimiento en ello? ¿Puede todo el personal implicarse en la limpieza y desinfección de habitaciones con clientes que están afectados por una enfermedad transmisible o es necesario establecer precauciones? ¿Puede el jefe de recepción o la misma dirección recoger datos médicos para evitar la progresión de un norovirus, por ejemplo, sin saltarse la confidencialidad de esta información y la protección de datos?...

Es evidente que no se trata de disponer de un documento que se guarda en un estante. Se necesita implementar los modelos de trabajo muy estructurados que pasan por una comprensión global por la formación y por una supervisión técnica importante.

            Y la diferencia se nota: un brote de norovirus sin la rápida adopción de medidas afecta habitualmente entre el 25 y el 50 % de los clientes alojados en un hotel y puede llevar al cierre del mismo. Si las medidas son adoptadas correctamente y con carácter inmediato, el número de afectados se puede reducir a cifras inferiores al 5-10 % y limitar la responsabilidad del hotel en su producción. Pero si las medidas preventivas han sido adoptadas previamente de forma correcta, la probabilidad de aparición de este y otro tipo de brotes también se reducen de forma significativa.

            Esta actuación, inicialmente preventiva y, posteriormente de capacidad de contención y control es lo que GYD puede ofrecer.

            Somos la primera y única empresa inscrita en Canarias como empresa sanitaria de salud pública en las áreas de protección y prevención y que cuentan en su plantilla con un epidemiólogo experimentado.

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